¿Qué es eso de la lluvia dorada? Te lo contamos sin rodeos (ni prejuicios)

La sexualidad es un universo gigante, diverso y libre, como las personas que lo viven. A lo largo de la historia, muchas prácticas han sido juzgadas, malinterpretadas o directamente vetadas por tabú. Hoy hablamos sin filtros de una de ellas: la lluvia dorada.

¿Te suena? ¿No te suena? ¿Has oído hablar pero no sabes muy bien de qué va? Tranquilidad, que aquí lo explicamos claro, sin morbo innecesario y con todo el respeto del mundo. Porque en el sexo, lo importante es que haya consentimiento, comunicación y ganas de disfrutar.

Empecemos por lo básico: ¿qué es la lluvia dorada?

La “lluvia dorada” (o en inglés, golden shower) es una práctica sexual en la que una persona orina sobre otra como parte del juego erótico. Así de simple. A veces se da dentro del BDSM o juegos de dominación/sumisión, pero no siempre. Puede ser simplemente una forma de juego, confianza o fetiche compartido.

¿Hay penetración? No necesariamente. ¿Tiene que haber contacto directo con los genitales? Tampoco. Lo importante es lo que provoca en quienes lo practican: excitación, entrega, confianza... o simplemente curiosidad.

¿Y por qué a alguien le puede gustar esto?

Cada cuerpo, cada mente y cada deseo es un mundo. Aquí van algunas razones por las que algunas personas lo practican:

  • Lo prohibido atrae: lo que es tabú a veces genera morbo.
  • Juegos de poder: en algunas dinámicas BDSM, es una forma de entrega o dominación.
  • Conexión extrema: hay quien lo ve como un gesto de confianza brutal.
  • Estímulo físico: el calor, la sensación, el momento… hay quien lo encuentra muy placentero.

Y oye, si no es lo tuyo, ¡todo bien! No tiene por qué serlo. En el sexo, cada uno elige su camino, y mientras haya respeto y consentimiento, no hay prácticas mejores o peores. Solo diferentes.

¿Es seguro practicar la lluvia dorada?

Desde el punto de vista médico, la orina de una persona sana es estéril al salir del cuerpo y no debería suponer un riesgo grave si no se ingiere. Aun así, mejor ir con cabeza. Aquí van unas recomendaciones básicas:

Cuidados y precauciones:

  • Evita el contacto con ojos, boca o genitales internos si no conoces el estado de salud de la otra persona.
  • Mejor no practicarlo si hay infecciones urinarias, problemas renales o VIH sin tratamiento.
  • Si hay ingesta (que no es lo habitual), ambas personas deberían haberse hecho pruebas médicas y saber que todo está bien.
  • Antes y después: higiene al máximo. Agua, jabón y respeto.

¿Cómo hacerlo de forma sana y consensuada?

Como todo en el sexo, hablarlo antes es clave. No des nada por hecho. Aquí van unos consejos prácticos para disfrutar sin malos rollos:

🔹 1. Habladlo primero
¿Qué os apetece? ¿Qué no? ¿Qué límites hay? Todo debe estar claro y decidido antes.

🔹 2. Poned límites
Por ejemplo: solo en la ducha, sin contacto con la cara, nada de tragar, parar si alguien se incomoda…

🔹 3. Escoged bien el sitio
Ducha, bañera, o una cama protegida con plásticos. Donde estéis cómodos y sea fácil de limpiar.

🔹 4. Preparaos
Beber agua antes ayuda a que la orina sea más clara y sin olor fuerte. Y vaciar la vejiga antes puede dar más seguridad.

🔹 5. Usad palabra de seguridad
Si está dentro de un juego de poder, elegid una palabra neutra como “rojo” o “stop”. Y respetadla sin dudar.

¿Es para todo el mundo?

No. Y eso está perfectamente bien. No todo el mundo tiene que probar todo. Hay quienes lo disfrutan, quienes sienten curiosidad y quienes ni se lo plantean. Lo importante es no juzgar y entender que el deseo ajeno no tiene por qué coincidir con el propio.

En resumen...

La lluvia dorada es una práctica más dentro del amplio abanico de posibilidades sexuales. No es mejor ni peor que otras, simplemente diferente. Y como todo en el sexo, lo importante es hacerlo desde el respeto, el consentimiento y la seguridad.

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